Entrevista a Sandra MONTIA ARCOS

Curso: Plan de prevención de riesgos laborales y gestión estratégica en la administración local. Especial referencia a la pandemia del covid-19

Del 25 de septiembre al 5 de noviembre de 2020

‘…nos encontramos ante una situación en que ámbitos ajenos al sector sanitario deben enfrentarse a un riesgo laboral omnipresente en cualquier actividad y centro de trabajo.’

‘…los elementos básicos para crear cultura preventiva son idénticos en empresas y Administración Local: el compromiso, el liderazgo, la participación y el aprendizaje entre otros.’

La irrupción del Covid-19 nos ha situado en una posición difícil en la que prevención de los riesgos laborales cobra mayor importancia si cabe. Nos gustaría conocer su opinión experta sobre la situación de los ayuntamientos y su forma de llevar a cabo el plan de prevención de riesgos laborales. En concreto, estas son nuestras cuestiones:

  1. El Covid-19 nos ha obligado a una rápida actuación en nuestros centros de trabajo, en cuanto a la adaptación de los mismos y de los procesos y forma de trabajar, sin tiempo para el análisis y el estudio. Dada esta circunstancia, ¿considera necesaria alguna modificación legal para adaptarse a la situación de urgencia que la pandemia nos ha generado?

En primer lugar, creo que es importante reflexionar sobre el uso que se ha venido haciendo, en el marco de la pandemia, de la prevención de riesgos laborales como instrumento de salud pública.

Ciertamente nos encontramos ante un virus que no distingue entre profesiones sanitarias o no sanitarias, lo que ha servido para concienciar a empresas y administraciones públicas de que el coronavirus puede representar un riesgo para cualquier puesto de trabajo, con independencia de que en su evaluación de riesgos se contemplase o no la presencia de factores de riesgos biológico. De hecho, en el “Procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al nuevo coronavirus SARS-COV-2” del cual hasta la fecha se han publicado 11 versiones (la última de 7 de octubre) se establece que corresponde a las empresas evaluar el riesgo de exposición y seguir las recomendaciones que emita el servicio de prevención, adoptando las pautas formuladas por las autoridades sanitarias. Así pues, nos encontramos ante una situación en que ámbitos ajenos al sector sanitario deben enfrentarse a un riesgo laboral omnipresente en cualquier actividad y centro de trabajo.

Además, si bien, en nuestro ordenamiento jurídico contamos con el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, ni éste ni mucho menos la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de riesgos laborales (LPRL), contemplan las medidas preventivas a adoptar frente a una pandemia como la que por desgracia estamos viviendo.

Lo que sí que no debe olvidarse es que el art.14.2 LPRL consagra la obligación empresarial general de garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo. A través de este precepto, las empresas (y las administraciones públicas que actúan como empleadoras) son llamadas a colaborar en la lucha global contra el coronavirus, obligándolas a tomar medidas frente a la pandemia que, en un primer momento, fueron especialmente confusas. Estas medidas básicamente son de carácter organizativo, higiénicas, de formación e información.

  1. Y, por tanto, si el Plan de prevención se debe ir actualizando para que se adapte a las características actuales de una entidad, ¿dónde debemos poner el foco de atención ahora, con la llegada del covid-19?

En la evaluación de riesgos teniendo en cuenta que, con carácter general, la naturaleza de las actividades que se desarrollan en nuestras entidades locales no estaría comprendidas en el ámbito de aplicación del Real Decreto 664/1997. Esto nos lleva, de acuerdo con lo establecido en el “Procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al nuevo coronavirus SARS-COV-2”, a establecer un escenario de baja probabilidad de exposición en la mayor parte de puestos de trabajo. En consecuencia, las medidas preventivas genéricas a adoptar se basan en minimizar el contacto entre las personas trabajadoras y entre éstas y la ciudadanía. Así, en primer lugar, debe estudiarse la viabilidad de la prestación de servicios mediante teletrabajo. Cuando éste no sea posible por la naturaleza de la actividad, deben cumplirse todas las medidas extraordinarias dictadas por las autoridades sanitarias para garantizar un mantenimiento de la distancia de seguridad de mínimo 1,5 metros y la limitación del aforo en oficinas abiertas al público, estableciéndose controles de acceso en caso de ser necesario.

  1. La acción preventiva debe ser impulsada por el equipo de gobierno. ¿Ayudará esta situación que estamos viviendo a dar mayor relevancia al programa de prevención dentro de nuestras entidades locales?

En su momento, la LPRL supuso un verdadero reto social para todas las partes involucradas en la seguridad y salud laboral pues reconoció la obligación empresarial de integrar en la propia gestión de empresas y administraciones públicas la prevención, reguló un sistema basado en la participación de los trabajadores y amplió el campo de protección a todo tipo de riesgos laborales (incluyendo los psicosociales). Pero lo cierto es que, 25 años después de su entrada en vigor, se sigue detectando un elevado nivel de cumplimiento meramente formal de las obligaciones en ella establecidas, que lleva aparejado cierto grado de ineficacia respecto a la consecución de los objetivos previstos en la Ley. Igualmente se constata que son relativamente pocas las empresas y administraciones locales que han optado por tener personal propio específicamente dedicado a la prevención.

Sinceramente, creo que el mejor reconocimiento para los técnicos y técnicas de prevención de riesgos laborales y también personal de recursos humanos que está asumiendo la interlocución con los servicios de prevención ajenos en estos momentos, sería que de esta crisis la prevención de riesgos laborales saliera reforzada y que se destinaran los recursos necesarios para pasar del cumplimiento meramente formal a una implantación efectiva.

  1. Según su opinión, que ventajas presenta un Servicio de prevención mancomunado frente a un Servicio propio o un servicio de prevención ajeno.

La organización de la prevención es una de las obligaciones que la normativa de prevención de riesgos laborales impone tanto a empresas como a Administraciones Públicas que actúan como empleadoras. La LPRL y el Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP) regulan las diferentes modalidades posibles, y de entre ellas, cada entidad local debe escoger cuál resulta más conveniente atendiendo a sus características. Es más, la disposición adicional cuarta del RSP establece que, en el ámbito de las Administraciones Públicas, la regulación de las actividades preventivas se realizará en los términos previstos en una futura norma de carácter reglamentario, cosa que de momento no ha sucedido si bien la Administración General del Estado si que adaptó algunos aspectos en el Real Decreto 67/2010.

En cualquier caso, y atendiendo a la regulación de la LPRL y el RSP, el posible recurso a un Servicio de prevención mancomunado (SPM) está sorprendentemente infrautilizado en el caso de las entidades locales. Recordemos que uno de los escenarios que la normativa contempla para la posible constitución de un SPM es en el caso de “empresas pertenecientes a un mismo sector productivo o grupo empresarial o que desarrollen sus actividades en un polígono industrial o área geográfica limitada”. Visto esto, no debería existir impedimento en que ayuntamientos limítrofes pudieran constituirse en SPM. Esta fórmula presenta, sin duda grandes ventajas para ayuntamientos pequeños y medianos con pocos recursos para destinar a la prevención, pues permite promover una estrategia común en ayuntamientos que probablemente presentan características muy similares en cuanto a puestos de trabajos y funciones. Además, permite a las entidades locales disponer de personal técnico cualificado para gestionar la prevención de riesgos laborales aprovechando una economía de escala que permitirá poner en práctica soluciones preventivas comunes.

Frente a ello, los Servicios de prevención ajenos a menudo desconocen las características específicas de nuestros ayuntamientos, la diversidad de puestos de trabajo que en ellos podemos encontrar y la posible dispersión de centros de trabajo, por lo que infravaloran los recursos que deberán destinar a la realización de las actividades preventivas concertadas.

5.Suponiendo que la entidad local concierte la actividad preventiva con un servicio de prevención ajeno, ¿qué formación debe tener el empleado público que actúe como nexo entre la entidad y este servicio?

Aunque esta cuestión no está regulada específicamente en la normativa de seguridad y salud en el trabajo, lo aconsejable sería disponer, como mínimo, de la formación para el desempeño de funciones de nivel básico que podemos encontrar en el Anexo IV del Reglamento de los Servicios de Prevención. Se trata de una formación de 50 horas en la que se revisan los conceptos básicos sobre seguridad y salud e el trabajo, los riesgos generales y su prevención, los elementos básicos para la gestión de la prevención de riesgos y una pequeña referencia a primeros auxilios.

Además, el curso “Plan de prevención de riesgos laborales y gestión estratégica en la administración local” proporciona respuestas a las dudas más habituales en relación a la gestión de la prevención en nuestros ayuntamientos. Este curso, que forma parte del catálogo formativo del CEMCI desde el año 2017, tiene como objetivo promover la cultura preventiva, hacer una revisión de las obligaciones que las entidades locales, como administraciones públicas empleadoras, tienen respecto a su personal y ofrecer herramientas prácticas para implantar efectivamente un Plan de prevención de riesgos laborales.

Más allá de esta formación mínima, no debe olvidarse que la persona que realiza la interlocución debe disponer de tiempo para dedicar a esta función.

6. En el curso se habla de la importancia del liderazgo como un elemento clave para promover la cultura preventiva, ¿podría hablarnos brevemente de este aspecto?

El concepto de “cultura preventiva” se ha venido presentando en los últimos tiempos como una oportunidad para la mejora de las organizaciones en el ámbito de la prevención de riesgos laborales. El reto para las entidades locales consiste en definir estrategias y desarrollar planes para el fomento de la cultura preventiva más allá de “gestionar” la documentación que el servicio de prevención les traslada, pues fomentar la cultura de la prevención de riesgos laborales supone mucho más que cumplimiento legal meramente formal o documental, debiéndose crear el compromiso de trabajar eficazmente para mejorar las condiciones de trabajo.

“Crear cultura preventiva” supone educar para crear conciencia, adoptar nuevas conductas y una actitud responsable. Así, generar cultura preventiva implica una actitud colectiva que sólo puede construirse mediante un largo proceso social. Este aspecto se complica en las entidades locales pues el cambio de los equipos de gobierno no facilita un compromiso estable y continuado en el tiempo por parte de la “Dirección”.  En cualquier caso, lo elementos básicos para crear cultura preventiva son idénticos en empresas y Administración Local: el compromiso, el liderazgo, la participación y el aprendizaje entre otros.

En esta línea, el liderazgo se convertiría en un elemento clave para promover la cultura preventiva. Para ello, el equipo de gobierno debe priorizar los objetivos de prevención y este compromiso debe visualizarse en los presupuestos, en los planes formativos, en la frecuencia de las comunicaciones sobre seguridad y salud, en el apoyo de iniciativas en este ámbito, etc. Nombrar responsables de salud y seguridad en los distintos niveles jerárquicos también es una forma de mostrar compromiso, cuya máxima expresión será un verdadero sistema de gestión integrado de la prevención.

7. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales exige a la entidad local consultar a los empleados públicos, con la debida antelación, la adopción de decisiones relativas a todos los temas que puedan tener efectos sustanciales sobre la seguridad y la salud de los trabajadores. ¿Aprueban los ayuntamientos en este aspecto o nos queda camino que recorrer?

Uno de los principios que definen el derecho de prevención de riesgos laborales es la apuesta por la seguridad participada, en la que las personas trabajadoras dejan de ser únicamente objeto de medidas de prevención para pasar a ser auténticas protagonistas. Los derechos de información, consulta y participación constituyen un aspecto especial del contenido del derecho a la participación general de las personas trabajadoras y ya se encuentran recogidos en el ET y en el EBEP. Así pues, la LPRL no reconoce ex novo estos derechos, sino que introduce una regulación más concreta de los mismos en el ámbito de la seguridad e higiene en el trabajo, haciendo una transposición fiel del contenido de la Directiva marco en la que se inspira.

Dos son las figuras que la LPRL reconoce como órganos específicos para la representación del personal en materia de seguridad y salud: los Delegados de Prevención y el Comité de Seguridad y Salud. No obstante, los Delegados de Prevención son los verdaderos representantes especializados de los trabajadores en materia preventiva, pues el Comité de Seguridad y Salud es un órgano paritario del que formaran parte tanto los Delegados de Prevención como la representación de la entidad local.

Según mi experiencia, en este ámbito se suelen respetar las previsiones que establece la normativa en cuanto al reconocimiento formal de la existencia de estos órganos de participación, siendo no obstante mejorable la interrelación y los procedimientos de consulta.

8. Uno de los grandes problemas que está trayendo esta pandemia es el estrés laboral, ¿Qué medidas preventivas se deben tomar?

El temor y la ansiedad con respecto a este nuevo virus y sus consecuencias pueden resultar abrumadores. Las medidas de salud pública, como el distanciamiento social, pueden hacer que las personas se sientan aisladas y en soledad, favoreciendo el aumento del estrés. A esto hay que sumarle la prestación de servicios mediante teletrabajo con, en muchos casos, una insuficiencia de recursos adecuados y dificultades de desconectar además de un incremento en las cargas de trabajo.

Son síntomas de estrés: el cansancio, el insomnio, taquicardias, palpitaciones, hipertensión, dolor de cabeza y dolores musculares, pero también síntomas emocionales como la falta de concentración y de memoria, la irritabilidad, los recelos, las críticas a los demás, la baja autoestima y el absentismo laboral o el abuso de sustancias como el café, el tabaco, el alcohol, los ansiolíticos.

Los factores que influyen en la manera en que respondemos al estrés, como personas individuales, son de muy diversos tipos, incluyendo el apoyo social de familiares y amigos, antecedentes emocionales, situación financiera, estado de salud, etc.

En este sentido, es importante tomar conciencia de la situación y autocuidar nuestra salud emocional. Comunicarse con otras personas, tomarse descansos cuando sea necesario, hacer ejercicio regularmente, comer adecuadamente e intentar dormir bien son estrategias que pueden resultar útiles con carácter general.

10. Por último, ¿qué opinión le ha merecido el desarrollo de este curso del CEMCI, y la labor de este Centro para la formación de empleados públicos.

El CEMCI es un referente en materia de formación para las entidades locales, con un cuidado plan de formación y con una plataforma de aprendizaje muy intuitiva que favorece la participación y comunicación entre las personas que participan en la acción formativa.

Sandra MONTIA ARCOS es Licenciada en Ciencias del Trabajo y Máster en Prevención de Riesgos Laborales. Actualmente es la responsable de Recursos Humanos en el Servei Meteorològic de Catalunya y tiene una dilatada experiencia como técnica de recursos humanos tanto en el ámbito privado como en la administración pública. Es docente especializada en Prevención de Riesgos laborales en la Escola d’Administració Pública de Catalunya, el Centro de Estudios Municipales y Cooperación Internacional (CEMCI) y la Diputación de Barcelona entre otros.

Es además, coautora de la obra editada por la Asociación Catalana de Municipios:  Soy Regidor de recursos humanos, ¿y ahora qué? Las principales 150 preguntas.

Novedad editorial: LECCIONES DE DERECHO ADMINISTRATIVO. Vicente Mª González-Haba Guisado

https://www.cemci.org/publicaciones/lecciones-de-derecho-administrativo-600

NOVEDAD EDITORIAL

REFLEXIONES EN TORNO A LA FIGURA DEL DIRECTIVO PÚBLICO LOCAL

Gustavo García-Villanova Zurita

Colección: Temas de Administración Local, 109

Año de publicación: 2020

https://www.cemci.org/publicaciones/reflexiones-en-torno-a-la-figura-del-directivo-publico-local-599

CEMCI: Cursos de septiembre a diciembre de 2020

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Actualidad Informativa nº 187 – 1 de agosto de 2020

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Actualidad Informativa nº 186 – 15 de julio de 2020

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Actualidad Informativa 185 – 1 de julio de 2020

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REVISTA DIGITAL CEMCI Nº 46 abril-junio 2020

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ENTREVISTA A JOAQUÍN HERNÁNDEZ SÁNCHEZ. CURSO: Bibliotecas Digitales

ENTREVISTA A JOAQUÍN HERNÁNDEZ SÁNCHEZ

CURSO: Bibliotecas Digitales

Estamos viviendo tiempos convulsos actualmente, aunque el mundo de las bibliotecas ya estaba en erupción hace mucho tiempo debido al uso de las nuevas tecnologías y a los grandes cambios en la sociedad, a los que las bibliotecas, sean del tipo que sean (especializadas o municipales) no se han visto inmunes. Nos gustaría saber su opinión acerca del futuro de estas importantes instituciones, principalmente de las bibliotecas locales y su personal:

  1. A grosso modo, y en términos generales, ¿Cómo es la situación actual de las bibliotecas municipales en cuestión de personal, infraestructuras y medios tecnológicos?

Podemos hacernos una idea muy fiable de la tendencia con el informe FESABID (2019) “Las bibliotecas públicas en España: diagnóstico tras la crisis económica“, elaborado por Natalia Arroyo-Vázquez, Hilario Hernández y José-Antonio Gómez-Hernández. Pero el informe estudia el periodo 2010-2016 y, dada la situación actual que ha venido a alterar aún más la gráfica, es un tanto arriesgado aventurarse a dar una respuesta.

No obstante, durante los procesos formativos, los bibliotecarios participantes han realizado comentarios que son un buen punto de partida para la reflexión y para tomar el pulso a la situación de las bibliotecas municipales.

En cuanto al personal, suelen comentar tres elementos: la falta de personal, la eventualidad y el necesario reconocimiento de la categoría profesional. Cuando tratan el tema de las infraestructuras, distinguen dos universos cada vez más separados y desiguales como son las bibliotecas grandes y las bibliotecas locales. En cuanto al binomio bibliotecas y tecnologías, suelen estar dotadas de servicios esenciales (aunque algunas bibliotecas situadas en núcleos rurales tienen problemas con la conexión a internet); en muchos casos los equipos y materiales son heredados y están obsoletos, no se renuevan suficientemente ni el hardware ni el software.

Pese a estas carencias, me gustaría destacar que el bibliotecario es muy capaz de estar a la altura de las circunstancias.

  1. Uno de los grandes problemas que nos encontramos en los municipios es la falta de acceso a internet, sobre todo en pequeños pueblos de la España vacía. ¿Cómo pueden sus bibliotecarios solventar esta complicada situación?

En efecto, se trata de una situación muy complicada que no está del todo en sus manos (más allá de convencer y mostrar a los representantes institucionales la oportunidad, a todos los niveles, que representa para estos municipios el estar conectados), sino que es responsabilidad de las instituciones y de las compañías de comunicación.

Sin embargo, la situación actual que ha provocado cambios en el hábito de trabajo y en el modo de relacionarnos, puede ser el detonante para que se mejoren estas infraestructuras. Hasta que ese cambio se haga efectivo, me consta que lo están solventando con grandes dosis de imaginación y mucho trabajo. Pero, claro, eso tiene que cambiar.

  1. ¿Qué papel desempeñan las asociaciones y redes bibliotecarias para las bibliotecas municipales?

Las asociaciones profesionales han tenido la capacidad de evolucionar e ir adaptándose a las necesidades de las bibliotecas municipales y de los profesionales que trabajan en ellas. Acompañan, escuchan y aconsejan al bibliotecario; son intermediarios en su relación con las instituciones; trabajan para mejorar los servicios ofertados en las bibliotecas y las condiciones laborales de los profesionales. Los informes y estudios que realizan son esenciales para esas mejoras, ya que fundamentan las reivindicaciones de los bibliotecarios. En cuanto a la formación, suelen ofertar propuestas actuales y efectivas, accesibles y, muy importante, de manera continuada. Son capaces de movilizar y propiciar la colaboración entre distintas instituciones y redes bibliotecarias.

Por el mismo motivo, las redes bibliotecarias desempeñan un papel muy importante. Compartir proyectos, servicios, reivindicaciones, hacer más visibles en la sociedad a los bibliotecarios y las bibliotecas, por ejemplo, son solo algunas de las ventajas de formar parte de una red bibliotecaria, de una asociación profesional.

  1. Otra cuestión interesante es la creación de bibliotecas digitales. ¿Cómo pueden formar a sus usuarios y no perderlos en el intento?

Se precisan los mismos ingredientes que para cualquier otra actuación en la biblioteca: innovación, dedicación, formación e imaginación. Procurar la sencillez y la accesibilidad, en grado máximo. Prestar atención a las necesidades de los usuarios (siempre cambiantes), a sus hábitos de consumo en sentido amplio, esto es, abrir la mirada a otros sectores de consumo, más allá del cultural y del entretenimiento.

  1. ¿Qué servicios bibliotecarios habría que crear o adaptar en estas bibliotecas digitales?

En el proceso formativo he detectado que, un buen número de instituciones, incluidos los ayuntamientos, cuentan con fondos que pueden ser de interés para los usuarios, y sin embargo, no se puede acceder a ellos. La creación de pequeñas bibliotecas digitales con estos recursos, sería una estupenda forma de rentabilizar algo que ya se tiene.

Si se trata de crear estos servicios, o adaptarlos, hay que tener en cuenta que los archivos (sea cual sea su formato) que ofrezcamos no pueden ser estáticos, sino activos e interactivos y que deben adecuarse constantemente a la forma de consumir y producir información de nuestros usuarios.

Además, no deberíamos olvidarnos de una serie de elementos y herramientas actuales que tendríamos que integrar, tanto en nuestra biblioteca digital, como en otros proyectos y servicios como son la realidad virtual, la realidad aumentada, la impresión 3d, la inteligencia artificial o el big data.

  1. Así mismo, como especialista nos gustaría saber cuál es su opinión en relación al futuro del libro en papel, el libro digital y su industria.

Si tomamos el Informe de Resultados de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2019 (Federación de Gremios de Editores), en el apartado en el que se pregunta sobre el formato del último libro leído, cuando responden “en ebook”, en 2018 es un 17,2% frente a un 13,7% en 2017.

Con estos datos, parece que ambos formatos continuarán coexistiendo. Sin embargo, hay que tener en cuenta nuevos factores que afectarán al sector: por ejemplo, la irrupción del audiolibro. Aunque en el estudio el porcentaje no es muy significativo, (un 0,3%), creo que aumentarán progresivamente el número de lectores de audiolibros, como parece que está ocurriendo con el número de oyentes de podcast en nuestro país.

Pienso que el libro digital y su industria, evolucionarán de manera imparable: nos hemos dado cuenta de que el teletrabajo, en muchos casos, es posible, y en este entorno el papel, casi desaparece. Otro tanto ha ocurrido con la educación y la formación en línea, que ha tenido un impulso importante, con una mayor oferta y accesibilidad. Sin embargo, en la previsible situación de crisis que se avecina, habrá que ver cómo afectará a la economía familiar el acceso digital.

Lo que está claro, a la luz de los datos, es que la industria ha de seguir innovando y adaptándose a los procesos de los cambios digitales, y que ambos formatos todavía convivirán durante un largo tiempo.

  1. Por tanto, ¿qué futuro les espera a las bibliotecas municipales?

Las bibliotecas municipales han de liderar los procesos que se avecinan. Las bibliotecas son el núcleo de referencia para las comunidades en las que se insertan y, desde ahí, pueden mejorar el acceso de los usuarios a los servicios digitales, acompañar a los lectores a través de los canales habituales y de las herramientas de comunicación en línea, guiarles y asesorarles en las propuestas formativas de alfabetización y propiciar su participación en actividades culturales. De la misma manera, pueden favorecer la digitalización de las instituciones cercanas (como los ayuntamientos)… en definitiva, acompañar al ciudadano tanto a nivel presencial, como a nivel virtual.

Eso sí, los espacios físicos tendrían que adaptarse a los nuevos servicios; se trata de potenciar la formación digital y los lugares que promuevan la cultura maker aplicada a la lectura (ReadMaker).

Pensar en el futuro puede dar vértigo, pero es prometedor… las bibliotecas tienen la capacidad de adaptarse y reinventarse, gracias a la versatilidad de los profesionales que desempeñan su labor en ellas.

  1. La profesión bibliotecaria es muy versátil, se debe saber un poco de todo, y se tiene que estar en constante formación, pero especialmente en estos momentos ¿hacia dónde debe dirigirse la formación bibliotecaria?

Efectivamente, ya he hablado de la versatilidad del bibliotecario, una cualidad esencial en los tiempos que vivimos. La formación, por ello, es muy importante, y por eso, la oferta ha de estar en continua adaptación.

Desde mi punto de vista, hay tres bloques interesantes en la formación para bibliotecarios: en primer lugar, herramientas para promover los servicios digitales; en segundo lugar, cómo crear dinamizaciones en línea sin descuidar las presenciales, es más, complementándolas en muchos casos; y en tercer lugar, cómo adaptar espacios físicos en la biblioteca para generar nuevos proyectos colaborando, mano a mano, con los usuarios.

  1. Por último, ¿qué le ha parecido el curso que ha impartido en el CEMCI? y ¿qué opina de este organismo como centro de formación del personal de la administración local?

La experiencia formativa me ha resultado muy satisfactoria, debido al interés e implicación que han mostrado los alumnos. Ha sido muy gratificante. Por otro lado, la plataforma ha funcionado muy bien y se ha revelado como una herramienta muy sencilla e intuitiva de utilizar.

El CEMCI viene desarrollando una labor muy importante y está en una muy buena posición para seguir generando una oferta de formación de calidad. Me ha sorprendido muy gratamente la variedad de temas que abordan desde sus propuestas formativas.

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JOAQUÍN HERNÁNDEZ SÁNCHEZ coordina en la actualidad programas formativos y realiza labores de docente, además de adaptar y diseñar materiales formativos, tanto para proyectos presenciales como en línea. Colabora en programas ReadMaker para las bibliotecas en la Diputación de Badajoz. Paralelamente a estas actividades continúa desarrollando proyectos web y elaborando materiales para entornos digitales.

Profesional con más de diecisiete años de experiencia de trabajo en la en Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en los Centros de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca): el Centro de Desarrollo Sociocultural (CDS) y el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas para el Medio Rural (CITA), donde ha realizado diferentes labores. Una de esas funciones era gestionar, adaptar y producir materiales digitales para las actividades y el espacio web de la biblioteca digital del CDS.”

 

 

 

Actualidad Informativa nº184 – 15 de junio de 2020

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